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2021, un año para aprender

2021, un año para aprender

“El motor de la historia es la lucha de clases”
Karl Marx

2021 se despide de la misma manera que llegó: con una pandemia mundial sin precedentes. En días como hoy, a muchos, como yo, nos entra la nostalgia de querer buscar lo bueno y lo malo de estos últimos meses. En lo personal, he de confesar que ha sido el mejor año de mi vida, gracias a la llegada de mi hijo. Y en lo profesional, 2021 ha sido un año de crecimiento y nuevos desafíos, pero también de momentos duros, como el ciberataque sufrido por el medio que dirijo, que nos mantuvo en vilo varias semanas, con los correspondientes gastos que ello ha supuesto.

No obstante, más allá de estas cuestiones, 2021 ha sido un año que recordaremos entre otras cosas porque se ha hecho evidente la necesidad de contar colectivamente con derechos para garantizar nuestra propia vida. El derecho a una sanidad pública y de calidad se ha impuesto a cualquier debate teórico o ideológico, pese a que quienes han trabajado duramente –y lo siguen haciendo– para desmantelar nuestros servicios públicos siguen queriendo convencernos de que la salida debe ser individual. Una especie de sálvese quien pueda, que define bien los tiempos que vivimos.

Pero vayamos por orden. 2021 se estrenó con un peculiar asalto a la Casa Blanca, impulsado por afines de Trump que buscaban boicotear la victoria de Joe Biden como presidente de los EEUU. Bulos, memes e infinidad de reacciones tuvieron a gran parte de la población mundial pendientes de un hecho histórico sin precedentes. El espeluznante relato de la congresista demócrata Ocasio-Cortez temiendo ser violada es una buena prueba de ello. De fondo, una crisis de legitimidad de la propia democracia, desacreditada en los últimos años por una nueva forma de entender la política: el trumpismo, cuyos tentáculos mantienen en buena forma a la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Aquí en España, 2021 se resumen en cuatro palabras: La Palma, Murcia, Madrid y Omicron. Al volcán de la Palma se le sumaron dos terremotos políticos: la crisis en Murcia, con la moción fallida, y las elecciones en la Comunidad de Madrid, siendo el hecho más relevante la renuncia de Pablo Iglesias como vicepresidente del Gobierno, su incorporación a las elecciones de Madrid como candidato y su rápida retirada del ámbito político institucional. Toda una elección en tiempos donde los políticos se aferran al poder.

De fondo, cabe señalar los indultos al procés, la aprobación de los Presupuestos más sociales de la historia y la reciente aprobación vía Consejo de Ministros de una Reforma Laboral que ha abierto el debate de las conquistas y límites de la izquierda gubernamental más allá del PSOE.

Volviendo al ámbito internacional, 2021 se despide con un triunfo paradigmático en Chile de la joven promesa de izquierdas Gabriel Boric, que reaviva la esperanza por un nuevo giro de izquierdas en América Latina, que podría seguir profundizándose gracias a la victoria de Petro en Colombia y Lula en Brasil. Por su parte, Europa se mantiene expectante sobre lo que podría ocurrir en Francia en los próximos meses. La suma entre la derecha y la extrema derecha que vaticina unos resultados históricos a su favor, la posible desaparición del Partido Socialista francés del panorama nacional y un retroceso también histórico de las fuerzas de izquierdas, que a día de hoy mantienen su profunda división, protagonizan el próximo ciclo electoral francés.

Quizás una de las grandes lecciones políticas que nos deja 2021 es que más allá de la voluntad de cambio, más allá de la defensa de unos valores loables de igualdad, justicia y libertad, más allá de los miedos e inquietudes, de las esperanzas y anhelos, si no se consigue conectar con una parte importante de la sociedad con la voluntad de transformarla, la batalla está perdida mucho antes de empezarla.

Vienen tiempos difíciles –otra vez– donde algunos querrán seguir removiendo el miedo y el odio, y donde otros verán oportunidad de apostar por fórmulas neoliberales de salida de una crisis que ya no es ni sanitaria ni económica, sino civilizatoria. Se trata de una crisis de un modelo de producción y de consumo insostenibles, que amenaza la vida en nuestro planeta. El cambio climático es sólo la punta del iceberg.

¿Seremos capaces de avanzar sin poner en peligro las grandes conquistas sociales? ¿Seguirán jugando un papel predominante los partidos y el Estado? ¿Seguirá abriéndose la brecha de ese régimen del 78 o conseguirá sanar sus heridas? ¿Conseguiremos abrir las grandes alamedas, como en Chile, o nos conformaremos con seguir resistiendo, pese a todo? ¿Vive la izquierda española su mejor momento o hay que repensar hacia dónde se quiere llegar?

Creo que nadie tenemos respuesta a estas grandes preguntas, muchas de las cuales llevan muchísimo tiempo sin ser resueltas.

Nos queda mucho por aprender pero lo que está claro es que debemos dejar de pensar en lo meramente personal, en el beneficio de unos pocos o en el beneficio individual, y apostar por reforzar lo colectivo, lo común, lo que es de todos. Ese es el mayor aprendizaje de 2021. Y ese es el mayor regalo que podemos hacerle a 2022.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. jkgijktuj

    1 de enero de 2022 00:13 at 00:13

    Venga, Feliz 2022 a todos!!!, bien por LUH

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