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Análisis

Borbón y cuenta nueva

Borbón y cuenta nueva
Juan Carlos I 'El Campechano', rey y jefe del Estado desde 1975 hasta 2014, y su hijo Felipe VI 'El Preparado', rey y jefe del Estado desde 2014

Juan Carlos de Borbón ha vuelto a España este jueves tras pasar 655 días y otras tantas noches recluido en el emirato árabe de Abu Dabi, adonde huyó, seis años después de su abdicación, tras la publicación de algunos de sus escándalos y la apertura de investigaciones por parte de la Fiscalía del Tribunal Supremo, el más alto de los tribunales de esa justicia española que, según establece la Constitución vigente desde 1978, "emana del pueblo" pero "se administra en nombre del rey".

La Fiscalía del Supremo archivó esas investigaciones sobre el anterior rey y jefe del Estado –que no obstante sigue teniendo cuentas pendientes con la justicia británica–, pero no lo hizo porque Juan Carlos I 'El Campechano' no hubiera cometido graves delitos –de hecho, acredita su posible responsabilidad penal–, sino precisamente porque aún era rey y jefe del Estado y por ello "inviolable", según la misma Constitución vigente –avalada en 1978 por la UCD, el PSOE, el PCE y la mitad de AP–, que lo refrendó, tanto a él como a sus sucesores, como rey y jefe del Estado, según lo decidido e impuesto, a su muerte, por el general golpista Francisco Franco.

Por un lado, esa posible responsabilidad penal de Juan Carlos I están relacionados con su condición de rey y jefe del Estado, y por otro lado, lo que lo ha exonerado de responsabilidad es precisamente su antigua condición de rey y jefe del Estado; sin embargo, él insiste mucho en que sus escándalos están relacionados con su "vida privada". ¿Por qué? Sin duda, con el objetivo de intentar desvincularlos de la Corona, que ostentó desde 1975 hasta su abdicación en 2014, y de la propia monarquía borbónica. Y es que he ahí la clave de la cuestión.

El anterior rey y jefe del Estado ha aterrizado este jueves en la Vigo del histriónico alcalde Abel Caballero –exmilitante del PCE, militante del PSOE y actual presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias– y, según lo anunciado, permanecerá desde este viernes hasta el domingo en la localidad pontevedresa de Sanxenxo, donde pernoctará en casa de su amigo el empresario monárquico Pedro Campos Calvo-Sotelo, sobrino del político monárquico Leopoldo Calvo-Sotelo (1926-2008), sobrino a su vez del político monárquico José Calvo Sotelo (1893-1936). Ya el lunes, Juan Carlos I visitará Madrid –donde pasará por el Palacio de la Zarzuela y se reunirá con el actual rey y jefe del Estado, su hijo Felipe VI 'El Preparado'–, aunque ese mismo día volverá a su residencia en Abu Dabi, pues parece ser que en la capital de España ha sido más difícil que en Sanxenxo encontrarle un lugar a gusto de todos para pernoctar. Aunque no está mal para ser la primera vez y quizás la próxima haya más suerte.

Pero, más allá de los avatares del Borbón con más tiempo de reinado después de su abuelo Alfonso XIII 'El Africano', la clave de la cuestión no es Juan Carlos I ni siquiera la posible responsabilidad penal de la que ha sido exonerado, sino la propia monarquía borbónica, restaurada por Franco, y la inviolabilidad de la persona del rey, declarada por la Constitución de 1978. De los cinco grandes partidos de ámbito estatal, cuatro –el PP y sus escisiones blanda (Cs) y dura (Vox), así como el PSOE– respaldan abiertamente la monarquía borbónica y la inviolabilidad de la persona del rey, y sólo Podemos es partidario de la república y, mientras la monarquía siga existiendo, de la supresión de la inviolabilidad de la persona del rey.

Sobre las tres (ultra)derechas del trío de Colón y su incondicional adhesión a la monarquía borbónica poco hay que descubrir, pero sí cabe detenerse en el PSOE y en cierto espacio a su presunta izquierda, dos espectros que, sin llegar a declararse monárquicos –probablemente por vergüenza, al tratarse de una institución no sometida a sufragio sino hereditaria y en este caso además restaurada por Franco–, llegaron a declararse juancarlistas para defender la monarquía borbónica tanto como los que más pero precisamente sin tener que declararse monárquicos.

Sin embargo, cuando la figura de Juan Carlos I y con ella el propio el juancarlismo se vinieron abajo, esos otrora juancarlistas encontraron la forma de seguir defendiendo la monarquía borbónica restaurada por Franco y lo hicieron basándose básicamente en dos argumentos: uno, en que la monarquía borbónica fue refrendada por la Constitución del 78, y dos, en las presuntas bondades del también inviolable Felipe VI, al que ahora jalean como en su día jalearon a su padre y con el mismo objetivo prioritario: defender la monarquía borbónica, que no es sólo una Corona sino que es ante todo un engranaje militar, judicial, policial, mediático, político, sindical... sometido a la oligarquía económica que en su día sostuvo a El Campechano hasta que consideró inevitable su abdicación –y le hizo abdicar en 2014– y que ahora sostiene a El Preparado.

Esos espectros presuntamente progresistas y otrora juancarlistas, que coinciden con las tres (ultra)derechas en su defensa de la monarquía borbónica, en su defensa de la inviolabilidad de la persona del rey e incluso en su más que discutible consideración de que la posible responsabilidad penal de Juan Carlos I corresponde a su "vida privada" y nada tiene que ver con la Corona que ostentó durante 38 años y 192 días, con sus correspondientes noches, vienen a decir ahora algo así como que quizás sería "conveniente" que Juan Carlos I tuviera a bien dar "explicaciones"; eso sí, no ante la justicia, porque es "inviolable".

Durante el debate constitucional en la Comisión Constitucional del Congreso, algunos grupos se mostraron en contra de la inviolabilidad de la persona del rey, y Óscar Alzaga –miembro de la Comisión Constitucional en representación de la UCD, el partido entonces mayoritario en el Congreso; además de catedrático de Derecho Constitucional– se mostró a favor porque si el rey delinquiera, “nos encontraríamos ante el desprestigio y, por ende, ante el ocaso de la institución monárquica”. Alzaga minusvaloró la capacidad de defensa de la monarquía borbónica por parte del PSOE y de cierto espacio a su presunta izquierda.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. mariano tomas Fuentes Alvaro

    20 de mayo de 2022 10:12 at 10:12

    ?Un Borbón haciendo cuenta nueva? No por favor. ¿ No se han llevado ya suficiente a la Saca?, como dirian los de las mascarilla.
    Aforados en España……17.621 con un gobierno de izquierdas- progresista. Y el Borbón abuelo,el Zaplana, el Ignacio Gonzalez, el Granados,el hermano de Ayuso,etc,etc, paseando o/ y navegando libremente con la venia de togados, fiscales, politicos y agentes tributarios mientras los palmeros del rebaño mediático y gran parte de la ciudadania pues eso dando palmas.España Banana Kingdom como diria la de los polvos millonarios (60 millones de eurillos de la saca borbonica)

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