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Opinión

¿Comete un error el feminismo condenando sólo a Will Smith?

Ayer las redes sociales y la opinión pública ardía en reproches a Will Smith. Su ataúd era apuntalado al tiempo que se colocaba una cruz enorme en medio de las cumbres del trending topic para colgar, allí, a la última víctima de la caza de brujas de aquellos que se erigen, siempre e invariablemente, como jueces de la moral, la ética y hasta el orden público.

Es evidente que la violencia nunca es el camino. Jamás. Salvo en legítima defensa, una figura reconocida por buena parte del mundo. La violencia debe ser condenada siempre. Sin ambages. Pero eso no significa negarnos la posibilidad de conocer sus razones emocionales. Porque, precisamente, el camino para evitarla es tener la osadía de abrir esa puerta.  Claro, como todas las aspiraciones elevadas, no es una tarea sencilla. Requiere un sosiego que estos tiempos de la tiranía del presente no ofrecen.

Tengo la sensación de que al ver que Will Smith era el tema más popular de la jornada, muchas compañeras y compañeros por esa necesidad de estar de algún modo en el foco mediático salieron a colocarse del lado de una especie de consenso colectivo en pro del feminismo emancipador: Will Smith había actuado como un macho alfa y a todas las luces su conducta era reprobable especialmente por este motivo.

Es triste. Tanto feminismo para no ser capaces de ejercer la más elemental de las conductas para un futuro en igualdad: la empatía. Sí. Porque la prisa del titular desplazó por completo la posibilidad de hablar de las emociones irracionales que, desde el instinto, nos empujan a cometer errores.

Todos y todas los cometemos. Que levante la mano quien no lo haga a diario. Somos seres humanos y somos imperfectos. Eso no quiere decir que, por esa imperfección, podamos vivir en la algarabía, el alboroto y la falta de respeto a los derechos de los demás. Obviamente. Pero es justamente el hecho de ser humanos lo que nos hace comprender la existencia de las debilidades ajenas.

Desde que soy madre hay dos temas que me preocupan particularmente: la gestión de las emociones y el bullying (o el acoso, de toda la vida). Dedico buena parte del día a leer sobre ello y a pensar en todas las veces que sufrí la falta de una guía que me ayudase a ejercer ese control desde pequeña. Creo que si la hubiera tenido, tal vez en muchos momentos de mi vida hubiera sido capaz de reaccionar de una forma más edificante y, sobre todo, de sentirme mejor conmigo misma. Especialmente cuando sufrí bullying.

De gestión emocional adoleció Will Smith. Pero no se le puede culpar sólo a él como individuo de no haber sido capaz de autocontrolarse. Sería hipócrita y, sobre todo, constituiría un error mayúsculo. Sería negar de nuevo que son las estructuras sociales y la cultura dominante lo que nos determina. Lo que hace que hayamos validado alguna vez en el pasado que proteger o defender a golpes a los tuyos está bien o es sano.

Y es paradójico, claro. Porque resulta que su reacción se debió a una supuesta broma que no tenía ni puñetera gracia. Bullying televisado ante millones de personas en todo el mundo. Sin olvidar, además, que el chiste de Chris Rock, guionizado, fue avalado por la Academia porque desde la Academia se considera todavía que ese tipo de comentarios no son ofensivos, sino todo lo contrario. Es decir, lo difícil de digerir es que el bullying sigue siendo una conducta aprobada por la mayor industria cultural del mundo.

Y muchas feministas, en lugar de haber puesto el foco precisamente ahí, en la estructura, en el mensaje oficial, en la cultura dominante que todavía aplaude a quien oprime, lo ha puesto en quien no tiene las herramientas para gestionar sus emociones. Cuando sabemos bien que esa misma estructura cultural individualista y cargada ecpatía nos destruye como seres humanos incapaces de ponernos en el lugar de otro.

Will Smith ya ha pedido disculpas públicamente. Ha reconocido que se ha tratado de una reacción emocional que fue incapaz de controlar. Ahora, estaría bien que se pusiera el acento en la necesidad de dejar el bullying en cualquier formato fuera de los espacios públicos. Haríamos un gran favor a nuestra sociedad y al futuro que viene.

 

 

 

 

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1 Comentario

1 Comentario

  1. María José

    30 de marzo de 2022 08:38 at 08:38

    Gracias por este artículo. Por fin un comentario digno!!!! Me cansé ayer de contestar en la mitad de los foros. Solo encontré un artículo válido, que hablaba de la vulnerabilidad de las mujeres negras.
    Olvidamos que las mujeres a menudo acostumbradas a ser victimas, no disponen de las armas emocionales suficientes para responder, demasiado acostumbradas a padecer el acoso. Imagino la bofetada que pudo ser para Jada, verse simplemente aludida en su aspecto más vulnerable!!!!!
    Es triste ver qué crucifican a la persona que sale a defenderte y no a tu acosador!!!
    Lamentable la Academia!!!!!

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