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Opinión

De la simonía y los mediocres necesarios

La cúpula obispal suele últimamente adherirse públicamente a los acuerdos que nos supone a los españoles 11.000 millones de euros para el sostenimiento de la Iglesia Católica. Para mantener este statu quo, se combate desde todos los medios periodísticos, empresariales y confesionales, al gobierno de coalición. Recordemos además que esta organización religiosa aún no ha reconocido el explícito respaldo al genocidio franquista. Ni ha pedido perdón a las víctimas inocentes que se quedaron en las cunetas. El régimen practicó la simonía para justificar aquel exterminio. Más cerca en el tiempo, aún no está clara la contraprestación de la masiva inmatriculación aznarista. Para algunos esa acción tiene conspiraciones aún no declaradas.

En cualquier caso, la palabra simonía deriva de aquel personaje referido en los “Hechos de loa Apóstoles” llamado Simón el Mago, que quiso comprar al apóstol Simón Pedro su poder para hacer milagros. Propósito explícito infructuoso, aunque muy rentable en sus efectos secundarios. Antes de adentrarnos más en los conceptos de este pecado, es necesario indagar más en la historia de la simonía de la Iglesia Romana. Esta se practicó mucho en el siglo X, en la etapa “pornocrática” de su historia que se caracterizó por el dominio de ciertas mujeres de la nobleza romana en las cosas eclesiásticas. La mujer más influyente de esa época fue Marozia, hija disputada entre el senador romano Tepfilacto y el Papa Juan X. Dicha mujer vendía y comerciaba favores eclesiásticos, destreza aprendida de su madre, Teodora, que vivió en concubinato con el Papa Sergio III. Se dice que ésta influyó en la elección de al menos seis Papas. De ellos uno era su hijo, Juan XI, resultado de su relación con el Papa Sergio III. Otro fue su nieto, Juan XII, hijo de Juan XI, que fue Papa a los dieciséis años. El sistema de dominio de la nobleza feudal fue ratificado por el llamado Papa pornocrático Juan XII, que fue quién otorgó la prerrogativa de designar Papas al emperador Otón I de Alemania. Estas acciones dinamizaron los negocios basados en la simonía. Tales componendas tuvieron su esplendor en la era de los Papas Borgia a finales del siglo XV.

Ningún miembro de la Casa de Borgia ha sido tan denigrado como Alejandro VI, acusado de simonía y de sostener numerosas relaciones con variedad de amantes, entre las cuales se encontraba Vannozza Cattanei, madre de César, Juan, Lucrezia y Jofré. Igualmente ha sido acusado de disponer de los recursos y riquezas de las iglesias y diaconías que él y su hijo ocuparon para alcanzar el papado usando la práctica de la simonía, y por supuesto también fue acusado de hostigamiento, al convertir en cardenales a muchos de sus aliados para asegurar su poderío, así como de nepotismo, al ser su deslumbrante carrera eclesiástica impulsada por su tío Calixto III, además de hacer él lo mismo, pero con sus hijos César y Juan Borgia, ascendiendo rápidamente al primero a numerosos cargos y posiciones, mientras que designó al segundo como “comandante en jefe de los Ejércitos Papales”.

Si profundizamos el fondo conceptual de la salvaje oposición que se lleva a cabo contra el gobierno de coalición, puede rescatarse que la terminología que las ultraderechas utilizan contra el socialcomunismo que lo configura, tiene sus orígenes en aquel statu quo franquista. Terminología no casual para defender el fondo de beneficio económico obtenido por los grupos empresariales vinculados.

Para defender esto, debe convenirse que siempre son necesarios, como lo fueron durante el régimen, los mediocres. La inteligencia fue siempre incómoda a la barbarie. Por ello, sabedores que cuando a los mediocres se le paga el doble de lo que valen, obtendrán su más servil lealtad para defender sus cuestionables principios. Para fortuna de la simonía, en el mundo de los medios y de la política abundan los casos. Eso explica el entusiasmo con el que los mediocres se prestan a respaldar una cosa y la contraria con el mismo insolente entusiasmo.

Porque como se advierte, sólo se trata de dinero. De avaricia. De poner un velo piadoso a la explícita intención de fusilar a más de la mitad de españoles. Todo para salvaguardar privilegios. Aunque ello suponga que se siga incrementando la precariedad económica y, por ende, las oportunidades de una mayoría de ciudadanos. Que se siga pretendiendo el monopolio del pensamiento de aquellos que no desean someterse a sus intenciones.

El mal desea que las mayorías sigan excluidas de la sanidad, de la educación, de la dependencia, de la justa retribución de los esfuerzos. Porque se trata de la pugna entre la buena gente y los malignos mezquinos.

Tenlo en cuenta. El futuro de tus hijos depende que comprendas que, la acción en la defensa de los valores de la igualdad, combatirá el propósito que aquellos que lo quieren impedir.

Movilízate en su defensa.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. ricardo

    8 de enero de 2021 08:32 at 08:32

    Menos rollo, y al mogollo: revisar el concordato, dejar de mantener la iglesia catolica y dejar de eximir a la iglesia de impuestos no solo es justo, sino que es necesario: nos lo demanda la UE.
    Abandonar las clases de religion, dadas por alguien escogido por el obispado, basico en un estado aconfesional.
    Investigar las inmatriculaciones, apropiaciones indebidas realizadas en la epoca Aznar y Rajoy, y antes es necesario en un estado de derecho.
    Que se note que es un gobierno de izquierda. Ademas, el dinero ahorrado, a I+D, a gasto sanitario o social.

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