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Opinión

El asco profundo

En prime time y para deleite de mentes ávidas de miseria humana, Rocío Carrasco, antes conocida como Rociíto, desnuda su alma por 30 monedas en Telecinco. Parecería un chiste de Martes y Trece, “mi marido me pegaaaa”, si no fuese un testimonio tan descarnado y real que fue increíblemente difícil desviar la mirada de la pantalla. Una mujer destrozada, rota, solloza incontrolablemente relatando con detalle cómo, gracias a su mala cabeza adolescente, eligió un depredador como pareja sentimental. No es el relato de una mujer cualquiera, sino el de una mujer que ni siquiera pertenece a la clase trabajadora a la que casi todas pertenecemos, hablamos de una mujer burguesa, acomodada y sin las preocupaciones del pecunio, las dobles jornadas, ni los techos de cristal. Hablamos de la hija de La Más Grande.

Y sorpresivamente nos explota en el cerebro como una embolia de AstraZeneca, un relato de malos tratos, abusos y anulación machista, descarnado y sin filtros, mientras Jorge Javier Vázquez se pasea por el plató sorteando 12.000 euros. ¿Quieres ganar 12.000 euros esta noche mientras te revuelcas en tu porqueriza de moralina patriarcal? Llama al…

Oh, qué fantasía televisiva, la realidad del machismo estructural apaleando el cuerpo y el cerebro de una mujer, mientras los y las españolas de bien dividen sus mínimos corazones entre papá y mamá. Y se abre en sus mentes una realidad que no tienen capacidad para analizar en profundidad, porque han sido educados para seguir con avidez la cartulina con los 12.000 euros. La realidad de una mujer que sufre malos tratos por parte de su marido, nada nuevo bajo el sol, es una realidad asumida y asimilada por el vulgo, no les quitará el sueño. Pero esta es la verdadera, por ser la habitual del viacrucis de una mujer para la que la primera agresión es la del marido, la segunda la de los hijos, la tercera la de la justicia, la cuarta la de los poderes mediáticos, la quinta la del entorno, la sexta la de la opinión pública. La maquinaria del machismo estructural funcionando bien engrasada para la anulación y sumisión de una mujer. El drama de la mujer para la que su único recurso es la denuncia en un espacio que genera contenido de miseria, misógino y capitalista, predominantemente machista y que a su vez ha participado del linchamiento al que fue sometido Rocío Carrasco, incluso llegando a contratar al maltratador para opinar sobre la propia Rocío Carrasco. ¡Qué asco! ¡Qué asco más profundo siento ante tanta miseria ideológica!

Y ahora qué. El cuestionamiento, porque la mujer agredida ha cobrado, porque la empresa ha cobrado, porque el agresor ha cobrado y la hija y la tertuliana. Y la espectadora sigue el rastro de la cartulina de los 12.000 euros con los labios manchados de mayonesa y ketchup en su sofá mientras dice ofendida que la mujer ha cobrado. Porque la ministra de Igualdad está en ‘Sálvame’, porque las personas ligadas a la política o el feminismo opinan sobre un asunto “del corazón”. Porque en realidad este es un asunto menor. El cuestionamiento. Al único al que nunca se ha cuestionado, incluso se ha brindado un púlpito desde el que pontificar sobre moral, es al agresor, cuyo último “trabajo” conocido es el de guardia civil, del que tuvo que huir apresuradamente por un turbio asunto de robo de multas, antes de que lo expulsaran. Tiene que ser costoso ofender la moral benemérita con un tricornio puesto.

La realidad es que una mujer maltratada, víctima de violencia psicológica, vicaria y física, violencia machista, sometida y abandonada por el sistema en su opresión, no tiene otro recurso que utilizar cauces capitalistas de absurdo entretenimiento de masas para denunciar su situación, si puede llegar a ellos. Recuerdo a Ana Orantes, antes de ser quemada viva por su marido, en un set de televisión contando su calvario machista mientras la presentadora pedía detalles sobre las agresiones sufridas con los ojos inyectados en sangre. Una vez las mujeres hemos agotado las vías de socorro que nos brinda el sistema, vías inútiles y que a su vez son una trampa patriarcal que nos revictimiza a cada paso que damos, solo nos queda acudir a alimentar el morbo primigenio de una sociedad enferma y machista. Con la esperanza de que nuestro relato de violencia y humillación sirva para redimirnos.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. María Jesús Gutiérrez Rodríguez

    27 de marzo de 2021 09:58 at 09:58

    No entiendo que para denunciar malos tratos se acuda a un formato del que han sido usuarios (durante tantos años)tanto la supuesta víctima como el supuesto maltratador. En una especie de serie televisiva previo cobro de una cantidad escandalosa de dinero, y según dicen tb. con una serie de exigencias por parte de la supuesta víctima entre las que se encuentran el despido del padre de sus hijos (por cierto, el que cuida de ellos)
    ¿por qué no ha hecho la denuncia en directo? dicen…que las grabaciones se aprobaban en función del dramatismo expresado en las mismas…
    Nunca una supuesta víctima tuvo tanto apoyo institucional y bien que lo siento y me pregunto ¿las victimas de maltrato cuando lo denuncian también lo hacen previo cobro? y es seguro que la mayoría no son ricas como el caso que nos ocupa.

  2. ESTRELL@

    4 de abril de 2021 08:10 at 08:10

    ese tipo de programas es un negocio que responde a una demanda, yo nunca he visto ese programa de chismes y cotilleos de famosos y famosillos.
    Es que es el deporte nacional, el espectáculo que
    entretiene a las masas y se enriquecen a cuenta de ello.

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