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Opinión

El caso Niyonsabo o la evolución de nuestra especie

Francine Niyonsabo tiene ahora 28 años. Nacida en Burundi, y subcampeona Olímpica en los 800ml en los JJOO de Rio en 2016, en una final mítica cuyo podium pasará a la historia del atletismo: oro, para Caster Semenya, y bronce para Wambui. Las tres africanas. Las tres con "hiperandrogenismo": sus cuerpos producen de forma natural más testosterona de lo habitual.

Ante esta situación, fueron varias las atletas que alzaron la voz, muchas de ellas incluso las señalaron como "hombres" o "hermafroditas". La World Athletics abrió una investigación, no sin polémica, y decidió apartar a estas atletas de la competición: si querían volver a competir en sus pruebas (desde los 400 hasta los 1500ml) deberían hormonarse para bajar esos niveles, puesto que un equipo médico consideró que los niveles excesivos de testosterona en sus cuerpos, provocaban una ventaja clara con respecto a sus rivales en las pruebas de medio fondo.
Si no hacían, solamente podrían competir en distancias superiores: desde los 2000ml hasta la maratón, donde se supone que esos niveles de testosterona no suponen ventaja. Todo muy distópico, pero real como la vida misma. La regla caló, y miles de personas la defienden a capa y espada.
En otras palabras: se discriminaba a mujeres cuyo único delito era haber nacido así. La sudafricana Semenya empezó su batalla personal contra la Federación Internacional, que le dio la espalda en todo momento. Semenya, que aspirada en Tokyo a ganar su tercer oro consecutivo no pudo lograrlo. Aunque llegó a competir en los 5000ml, ni siquiera logró la mínima. A falta de una sentencia final que pueda revertir su situación Semenya sigue negándose a medicarse.
Wambui no corrió la misma suerte. Frustrada y rechazada incluso por su propia Federación, ha dejado prácticamente el atletismo. Como ella, varias atletas con el mismo problema se han visto obligadas a dejar la competición: todas se niegan a medicarse, como la india Dutee Chand.

Francine Nyonsaba pensó en dejarlo todo. Pero finalmente decidió que no tiraría la toalla. Y volvió a competir. Tampoco aceptaría la medicación. "Yo no tengo la culpa de haber nacido así!", llegó a decir en una rueda de prensa, y así, de este modo, comenzaría a prepararse en distancias superiores.
Niyonsaba siempre ha sido una atleta ochocentista: dos veces campeona mundial indoor, y plata en los Mundiales al aire libre en 2017. Una figura del 800 reconvertida, por obligación, a una fondista pura y dura. Nadie, ni siquiera los defensores de la infame regla de la World Athletics que obligaba a estas atletas a medicarse hubieran imaginado la reconversión de Niyonsaba.

Su paso por el 5000 requería bajar de los 15mn en la distancia para lograr la mínima a Tokyo. Tras una prueba fallida en España, volvió a intentarlo en Montreal, en donde logaría la mínima olímpica con un tiempo de 14,54. En Tokyio, lograría pasar a la final, pero estando en la zona de prensa, su nombre aparecía como descalificada. Ni su propia Federación hizo nada por recurrir la decisión de los Jueces. Niyonsaba, culpó al responsable de su Delegación por no mover ni un dedo, y finalmente fue descalificada.
Sin venirse abajo, la burundesa ha tenido un final de temporada legendario: victoria en Eugene sobre la doble milla, victorias en París (3000ml), Bruselas 5000ml), y Zúrich (5000ml) triunfos todos ellos que le han valido para hacerse con el diamante de la Liga de Diamante. El broche final, el récord del Mundo de 2000ml en Zagreb que ostentaba Genzebe Dibaba desde 2017 (5.23,75) dejándolo en 5.21,56.

Sus detractores no han tardado en aparecer: aficionados, entrenadores, organizadores, han puesto el grito en el cielo. Dicen que van a acabar con el atletismo femenino. Ya no les vale sólo con la regla de intentar hormonar a las atletas, ahora tampoco les sirve que las hayan obligado a correr en distancias superiores.
12:48

El problema no es que Niyonsabo haya nacido así, el problema es que hay una parte de nuestra sociedad que no entiende que entre el negro y el blanco, en lo que a biología evolutiva se refiere, hay un montón de gamas de grises. Niyonsabo, como Semenya, o Wambui, son mujeres. Mujeres con hiperandrogenismo, pero mujeres. Nadie se echa las manos a la cabeza ya por los muchos récords mundiales que siguen vigentes hoy en día después de más de 4 décadas en unos tiempos en donde el dopaje era política de Estado. Que Niyonsaba haya batido un récord mundial no sólo es una gran noticia para el atletismo, es además, una gesta muy reivindicativa puesto que ha demostrado que quiere correr sin necesidad de "doparse" para bajar sus propios niveles naturales, una norma, que en mi opinión, es una auténtica atrocidad contra el propio ser humano. Una salvajada, y una vergüenza con el beneplácito de la World Athletics.
Nadie parece importarle que, tras analizar a Michael Phelps, descubrieron que su cuerpo producía menos ácido láctico que de lo habitual, retrasando por tanto así la fatiga. Nadie en esos momentos se le hubiera ocurrido pedir que "hormonaran" al norteamericano para evitar su superioridad con respecto del resto de nadadores. Nadie se ha preguntado si la jovéncísima norteamericana Athing Mu, recién proclamada campeona olímpica de 800ml en Tokyo y que es capaz de correr ella sola en 1,56,07 podría ser el ejemplo claro de que las mujeres sin hiperandrogenismo pueden competir de tú a tú con ellas. Acaso los 21,61 logrados por Gabby Thomas en los trials americanos en 200ml y que suponen la segunda mejor marca de todos los tiempos por detrás de la legendaria Florence Griffith no es más que el ejemplo de una marca impresionante? ¿Alguien pone en duda eso? Por qué a la joven namibia Christine Mbomba, en cambio,sí la han apartado de la competición a cambio de hormonarse después de correr en 48,54 los 400ml? La respuesta en que se apoyan es ella presenta hiperandrogenismo. ¿No es mejor ver a una mujer correr así tal y como la Naturaleza la hecho, que ver correr a Salwa Eid Naser, suspendida por dopaje? ¿Por qué tenemos que seguir imponiendo barreras a la naturaleza en cuanto a las mujeres se refiere? ¿Es una casualidad que Mboma y Beatrice Masiling sean excluídas de sus pruebas simplemente por el mero hecho de haber nacido con unas características determinadas? ¿Quiénes somos nosotros para decidir qué es lo correcto o no, lo natural o no, en la evolución de la especie humana?
¿Por qué con estas mujeres si? ¿Por qué siempre son africanas? ¿Acaso no hay algo tan bonito de nuestra especie que su diversidad? ¿Por qué somos tan críticos con el dopaje en el deporte, pero sin embargo admitimos su uso para "igualar" las ventajas que la Naturaleza les ha dado a ciertas mujeres? ¿Acaso no es esto un clarísimo ejemplo de discriminación en el deporte actual? ¿Cuál será el próximo paso de la World Athletics ahora?

Mientras tanto, permítanme disfrutar de Francine Niyonsabo. Es que a mí me gusta mucho el atletismo, deporte maravilloso es que capaz de mostrar al mundo las capacidades del ser humano, venga de donde provenga, sean hombres o mujeres, con sus diferentes diversidades biológicas.

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