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Análisis

El pasado persigue a Corcuera

La revelación de Antoni Asunción a Emilio Alonso Manglano en 1994 [“Corcuera tiene algunas cosas; que yo sepa, el cartero ese que murió, que le estalló la bomba…”] arroja luz sobre el tema del terrorismo de Estado después de los GAL.

El pasado persigue a Corcuera
José Luis Corcuera, ministro del Interior del Gobierno del PSOE de Felipe González desde 1988 hasta 1993

El 20 de septiembre de 1989 en Errenteria (Gipuzkoa), el joven cartero José Antonio Cardosa murió al estallarle una carta-bomba remitida a un militante de Herri Batasuna, formación de la izquierda abertzale que calificó el atentado de “nuevo paso de la guerra sucia y del terrorismo de Estado”.

Cuando aquella carta bomba-mató a Cardosa, el presidente del Gobierno español era Felipe González; el ministro del Interior, José Luis Corcuera, y el director del CESID (Centro Superior de Investigación de la Defensa) –antecesor del actual CNI (Centro Nacional de Inteligencia)–, el teniente general del Ejército Emilio Alonso Manglano.

Corcuera fue ministro del Interior del Gobierno del PSOE de González desde 1988 hasta 1993; tomó el relevo de José Barrionuevo –que en 1998 sería condenado en firme por el secuestro del ciudadano francés Segundo Marey, realizado en 1983 y enmarcado en la guerra sucia– y se lo pasó a Antoni Asunción. Por su parte, Manglano fue director del CESID desde 1981 hasta 1995.

La justicia española sobreseyó en el año 2000 la causa abierta por el asesinato de Cardosa.

Según revela un informe de la CIA fechado en 1984, “Felipe González acordó la creación de un grupo de mercenarios, controlado por el Ejército, para combatir fuera de la ley a terroristas”. Los GAL reivindicaron su primer atentado en 1983 –el secuestro, torturas y asesinato de los refugiados vascos José Ignacio Zabala y José Antonio Lasa, hechos por los que serían condenados el gobernador civil de Gipuzkoa, Julen Elgorriaga (PSOE); el jefe de la Guardia Civil en Gipuzkoa, Enrique Rodríguez Galindo, y otros tres guardias civiles del cuartel de Intxaurrondo– y su último atentado en 1987 –el asesinato del refugiado vasco Juan Carlos García Goena, un caso que “no se ha esclarecido ni se ha investigado”, como sigue denunciando la hija de García Goena, Maider García Martín–.

Pero el último atentado reivindicado por los GAL no supuso el final de la guerra sucia, como demuestra el asesinato de Cardosa el 20 de septiembre de 1989 en Errenteria.

El libro ‘El jefe de los espías. El archivo secreto de Emilio A. Manglano, consejero del rey y director del CESID del 23F a la caída del felipismo’ está a punto de ver la luz. Lo han escrito Juan Fernández-Miranda y Javier Chicote, periodistas de ‘ABC’, diario –propiedad del grupo de comunicación Vocento– que está adelantando algunos de sus contenidos.

Uno de los contenidos que revela el libro –y que ‘ABC’ ha adelantado ya– es el de la conversación privada que mantuvieron en diciembre de 1994 en Madrid el propio Manglano –fallecido en 2013– y el sucesor de Corcuera al frente del Ministerio del Interior del Gobierno de González, Antoni Asunción –fallecido en 2016–, que había dimitido de su cargo en mayo de aquel 1994:

—ASUNCIÓN: Corcuera tiene algunas cosas; que yo sepa, el cartero ese que murió, que le estalló la bomba…
—MANGLANO: Eso lo sabe poca gente, ¿no?
—A: Poca gente, ese equipo funcionaba bien a esos niveles.
—M: Lo que pasa es que, claro, tienes que pasar por alto… Y, aunque te revuelva la conciencia, defender al Estado, defender la institución, pero es que ¡joder!…
—A: Esas son las cartas que enviaron ellos, y un cartero al doblar el paquete y al meter las cartas en el buzón dobladas, estalló y murió.

El 14 de mayo de 1989 –apenas cuatro meses antes del asesinato de Cardosa en Errenteria–, el entonces parlamentario de Herri Batasuna en Nafarroa Patxi Erdozain recibió una carta-bomba en su domicilio de Aoiz (Nafarroa).

El envío de aquellas cartas-bomba se produjo en el contexto político del fracaso de las conversaciones de Argel, que entre enero y marzo de aquel mismo 1989 sentaron en una mesa de diálogo a una delegación de ETA y otra del Gobierno español, en el marco de una tregua bilateral. Pero fracasaron las conversaciones y volvieron las hostilidades.

Josu Muguruza

El 29 de octubre de aquel 1989, el Estado español celebró elecciones generales. Como las de 1982 y las de 1986, las ganó el PSOE de González, y Herri Batasuna obtuvo cuatro diputados al Congreso: Jon Idigoras y Josu Muguruza por Bizkaia e Iñaki Esnaola e Itziar Aizpurua por Gipuzkoa. Pero Muguruza, que era miembro de la Mesa Nacional de HB y redactor jefe del diario ‘Egin’, no pudo tomar posesión de su acta de diputado porque la víspera de tener que hacerlo, el 20 de noviembre de 1989 –justo dos meses después del asesinato de Cardoso en Errenteria–, dos pistoleros lo acribillaron a balazos cuando cenaba con Idigoras, Esnaola, Aizpurua y los tres senadores electos de HB en aquellas generales –José Luis Álvarez Enparantza ‘Txillardegi’, Íñigo Iruin y José Luis Elkoro– en un restaurante de Madrid.

El único condenado por el asesinato de Muguruza fue el policía nacional Ángel Duce, ingresado en prisión preventiva en 1990, condenado en 1993 y fallecido en 1997 en un sospechoso accidente de tráfico registrado horas después de empezar a disfrutar de un permiso penitenciario.

La hija de Josu Muguruza, Ane, es una de los miembros de Egiari Zor Fundazioa, que agrupa a víctimas y familiares de víctimas de la violencia de los Estados español y francés en el contexto del conflicto vasco y que viene denunciando la “falta de reconocimiento oficial como víctimas” de esas víctimas de una violencia cuya responsabilidad “nadie ha asumido”.

“Ante la revelación del contenido de las conversaciones” de Asunción con Manglano “en las que se apunta la responsabilidad de José Luis Corcuera, ministro de interior del Gobierno de Felipe González, en el envío de cartas-bomba, entre ellas la que segó la vida del joven cartero de Errenteria José Antonio Cardosa”, Egiari Zor Fundazioa ha emitido un comunicado en el que “apremia a las instituciones que corresponda a tomar las medidas oportunas con respecto al exministro José Luis Corcuera”, en relación con la información “detallada por altos cargos de Estado” y revelada por ‘ABC’.

En este sentido, Egiari Zor Fundazioa ha exigido esta semana que “se derogue la Ley de Secretos Oficiales que blinda como asunto de Estado información sobre numerosas violaciones de derechos humanos auspiciadas o dirigidas desde distintos aparatos estatales”, que “se abra, de una vez por todas, una investigación eficaz que acabe, tras largas décadas de silencio e impunidad, con las sombras e interrogantes que faltan por aclarar en relación con la guerra sucia del Estado” y que “se reconozca y repare a las víctimas generadas sin discriminaciones”, pues “instituciones que se dicen democráticas no pueden ser conniventes con una ley que oculta crímenes y con un pacto de silencio que cubre de impunidad a los responsables de asesinatos como el de Cardosa”.

También el grupo de EH Bildu en el Congreso ha registrado esta semana dos solicitudes de comparecencia en la Cámara: la de Corcuera, para que explique todo lo que sabe sobre el envío de cartas-bomba a militantes y simpatizantes de Herri Batasuna en 1989, y la del actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para que exponga toda la información con la que cuenta sobre grabaciones que arrojan luz sobre el tema del terrorismo de Estado después de los GAL, como la de la conversación de Asunción con Manglano.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. mariano tomas Fuentes Alvaro

    9 de octubre de 2021 11:43 at 11:43

    Y Mr. X el capo de los pistoleros pontificando con frecuencia en los medios ( del pesebre mediatico) y más de uno que se dice socialista lo tiene en una peana. Sobre los detalles del articulo señalo que hay que recordar a Segundo Marey, el primer secuestrado por los mercenarios de Mr.X y cuya liberación estuvo en un hilo de no producirse y ser asesinado pues los que movian los hilos de la operación se plantearon tapar el delito dandole el «paseo» y Garcia Goena, el último asesinado-creo- por los mercenarios de Mr. X era, efectivamente un refugiado, pero no por ser de Herri Batasuna sino objetor al servicio militar. Y esto a politicos del partido: Felipe, Guerra, Barrionuevo, Sancristobal, Vera,.., no les importó nada.Y sí, Barrionuevo y Vera hicieron el paseillo a la cárcel pero antes de cerrarse la puerta estaban en la calle.
    Y sobre los dos pistoleros que entraron en el restaurante del H. Alcala, en la calle del mismo nombre de Madrid, andaban no lejos de Fuerza Nueva, el grupo politico del Blas Piñar y de aquellos parapoliciales de los «guerrilleros de Cristo Rey»
    Resumiendo en la España democratica, esa que los medios del pesebre loan un día si y otro tambien, habia mierda para dar y tomar y el creer que ahora Marlaska o Corcuera la van a airear sacando papeles no deja de ser otra ilusión que en el Congreso de la democracia, en minuscula, se encargarn de no darla cancha alguna.

  2. mekong --

    9 de octubre de 2021 17:50 at 17:50

    No habrá democracia plena hasta que no se aclare y juzguen detalladamente los asesinatos del tal Mister X y sus secuaces y los del ex-presidente Aznar en su participación y responsabilidad en el genocidio irakí. Y por supuesto también, en otra medida, los tejes y manejes del demérito. Hasta entonces, adiós muy buenas sobre la mal llamada democracia española.

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