fbpx
Síguenos en

Búsqueda

LUH NOTICIAS

Inicio de sesión ¡Bienvenido/a de vuelta!

¿No tienes cuenta en LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS? hazte socio/a ahora

Opinión

Hasta siempre, Almudena. Disfruta ahora del espectáculo desde el balcón más alto.

Para muchas, pensar en hablar de Almudena Grandes desde su muerte es como intentar imaginar un color que no existe o hacerse cosquillas a una misma: tarea imposible. Pero, por suerte, aunque Almudena ya no se pasee por estos caminos, sí que podemos pensarla a través de su vida y el impacto que tuvo en la nuestra, que es tan concreto como infinito. Decía Butler que el límite entre las personas no está en la piel que encierra nuestros cuerpos. Que la existencia de quienes se vinculan a nosotros se acuerpa en nuestra esencia. Por eso, cuando alguien se va, deja un hueco tan exacto, tan concreto. Y aquella parte de Almudena que éramos todas nosotras hoy se resiente por el vacío que queda, preguntándose en quién nos convertiremos ahora que ella ya no está.

La primera vez que vi a Almudena fue en mi pueblo, cuando presentaba El lector de Julio Verne. Aquel día nos contó que ella de pequeña lo que quería ser era bailarina, y que en la carta a los Reyes Magos de aquellas navidades de infancia había pedido un tutú. Su abuelo, que compartía con ella el don de mirar en lo profundo de las personas, tenía claro que lo que tenían que traerle los Reyes esas navidades no era un tutú: era la edición infantil de la Odisea. Y en ese gesto de abuelo atento se inauguró la trayectoria literaria no de Almudena, sino de las miles de lectoras que descubriríamos la literatura gracias a ella.

Podríamos decir que la gran compañera de escritorio de Almudena fue siempre la historia. La nuestra, la otra, la que no se diluye, la que se enfrenta. La historia de las desgraciadas y de las enjuiciadas. La historia que solo puede pensarse desde un lugar radical. Desde Las edades de Lulú hasta los distintos Episodios de una guerra interminable, supo resolver nuestros conflictos de identidad y ayudarnos a configurar un yo que no dejase atrás los hechos que son hoy el cimiento de nuestro presente.

Tu compromiso combativo contra la disolución de nuestra memoria, de nuestro pasado social y político, ha estado presente en cada uno de tus títulos. Ya nos lo recordabas en el epílogo de Inés y la alegría, cuando decías que sin los casi cuarenta años de resistencia antifranquista ininterrumpida que nos preceden, «nunca habría llegado a ser posible la España aburrida y democrática, desde la que yo puedo permitirme el lujo de evocarla».

No sé yo si tan aburrida y tan democrática como nos gustaría, Almudena, porque hoy tenemos la boca amarga, llena de rabia y asco porque ayer, pese a todo, la derecha impedía con su voto tu nombramiento como hija predilecta de Madrid. Tampoco Almeida ni Ayuso asistieron a tu entierro. No sé si pesa más la vergüenza o el asco, porque hace falta ceguera política, cultural y, sobre todo, humana. Hace falta poca elegancia y poca cabeza para semejante pantomima. Si no fuera por lo nauseabundo, casi producirían risa esos gestos de orgullo balbuceante del que se imagina a sí mismo como el héroe de una historia que, en realidad, se parece más a un circo.

Pero Almudena, por suerte tú ahora transitas en otro espacio donde estos agotadores sinsentidos ya no hacen ruido. Ahora te paseas entre las páginas de ese libro llamado memoria que llevamos en nosotras y, junto a ti, aquellos episodios de nuestra historia que jamás deberán caer en el olvido. Porque como gritaban tus lectoras el otro día en el cementerio, con alguno de tus libros en alto: sin memoria no hay democracia. Gracias, Almudena, por ese ajuste de cuentas con la historia de este país.

Almudena, te imagino echándote unas risas con tu abuelo, viendo a tu Atleti mientras alguno de tus platos se prepara despacio en el fuego, con la fresca entrando por el balcón y la sensación de calma, de misión cumplida y trabajo bien hecho instalada en el pecho, sabiendo que gracias a ti nuestro pasado sigue en nuestro presente, y que nuestra vida, gracias a la tuya, ha sido más de una.

Comparte esta noticia

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes

Click para comentar

¿QUIERES AÑADIR UN COMENTARIO?

HAZTE SOCIO/A AHORA o para poder comentar todas nuestras noticias

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes