fbpx
Síguenos en

Búsqueda

LUH NOTICIAS

Inicio de sesión ¡Bienvenido/a de vuelta!

¿No tienes cuenta en LA ÚLTIMA HORA NOTICIAS? hazte socio/a ahora

Opinión

Javier Bardem y las nuevas masculinidades

Entró de vaqueros y camiseta de manga corta. Con el pelo largo y medio desaliñado. Barba crecida y sonrisa encantadora. Hacía poco que se había enterado de su última nominación a los Oscar. La cuarta. Y se disponía a dar unas declaraciones como quién está en la cercanía y el calor del hogar de su propia casa. Y es que Javier Bardem ya ha sido nominado otras tres veces a los Oscar pero nunca ha dejado de ser una persona sencilla. Ganó una vez  la ansiada estatuilla por “No es país para viejos”, junto con un Globo de Oro. De los Goyas mejor ni hablamos. Ya son cinco los que suma. Y, mientras escribo estas líneas, está nominado para alcanzar alguno más en la gala de que este sábado celebra la Academia Española de Cine. En ella parte como favorita “El buen patrón”, donde vuelve a estar sublime en la interpretación de un cacique inolvidable.

Pero este artículo no va tanto de la carrera cinematográfica de Javier Bardem como de su ejemplo en lo personal, en lo concreto. Cuando salió a hablar con los periodistas de cómo había recibido la noticia de su nominación dijo que estaba sobre todo contento “por Penélope”. Y añadió: “Lo mío no hubiera tenido sentido sin lo suyo”. Y así, sin pretensiones ni aspavientos, sin falsa modestia ni remilgos expresó en una oración todo el amor que en su corazón alberga por su compañera de vida. Fue precioso y tierno. Y en estos tiempos tan sobrados de enfrentamientos y de crispación hay que ver lo que se agradece la ternura.

Escribo estas líneas pensando en la importancia que tiene eso de construir y defender los referentes como orgullo patrio. Javier Bardem es uno de esos actores, por no decir “el actor”, que acapara todas las razones habidas y por haber para que una diga que ha nacido en el mismo país que él con toda la satisfacción y con todo el honor. Porque sí, es un honor poder presumir de que tanto él como Penélope hayan conseguido situar a nuestro cine en el panorama internacional desde el respeto y el amor por el trabajo bien hecho.

Lo mejor de todo y sospecho de que eso es lo que no soportan sus enemigos, es que lo han hecho siempre sin dejar de decir lo que pensaban, de luchar por lo que consideraban justo, cayese quien cayese en ese intento irrenunciable por la defensa de la dignidad de la vida.

“Nos vemos mucho, somos muy amigos, pero trabajar con él siempre es un placer” dijo sobre Fernando León de Aranoa en una entrevista que ambos concedieron a Angels Barceló en Hoy por Hoy. Así es Javier Bardem. Próximo, apegado a los suyos y a sus orígenes, a la estirpe tan poderosa que dejó sembrada la eterna e inolvidable Pilar Bardem.

Javier es un referente. Por supuesto que lo es. Pero no sólo por esa capacidad de transformarse en sus personajes, con su habilidad tan única para hacer desaparecer a su propio yo en la inmensidad de aquellos. No sólo por emocionarnos en la pantalla, por hacer un cine comprometido, por llevar la cultura española a lo más alto. Lo es sobre todo porque, en el momento más importante de la carrera de cualquiera, él se hace pequeño colocándose detrás de su compañera, haciendo brillar la grandeza de ella frente a su trabajo, recordando que lo principal es estar agradecido con el hecho de estar vivo y gozar del privilegio de trabajar en lo que ama, por dedicarse a hacer cine desde el respeto y la convivencia.

Él mismo señaló: “El arte no se puede enjuiciar más que por la hermosura del acto de crear algo que a alguien le signifique algo”. Javier es consciente de que todo lo que él hace o dice puede ser una referencia para alguien. Referentes son sus personajes. Significan algo las películas en las que participa. Y son importantes, cruciales para muchas personas, sus gestos públicos: el apoyo a la campaña de Unidas Podemos, la negativa pública a la guerra de Irak y significarse políticamente siempre.

En esa misma entrevista con Angels Barceló ya aludida nuestro actor confesó que dejó de importarle lo que la derecha reaccionaria pensase sobre él el mismo día que La Razón publicó una portada que rezaba: “Javier Bardem pro etarra”. Y, entonces, tomó la determinación de “seguir teniendo opinión”.

Una opinión que no eleva la voz pero que es contundente, porque él es un ser leal y comprometido, un ser que ama y que respeta a su compañera.  Alguien que no se alegra hasta que ve el reconocimiento de aquella que acompaña sus días. Que se quita toda la importancia, a pesar de estar haciendo historia como nunca nadie lo había hecho antes.

Porque sí. Su mayor éxito es saber encajar los triunfos sin perder la perspectiva. En tiempos en los que tanto necesitamos de nuevas masculinidades es toda una suerte tener a Javier Bardem en lo más alto de su carrera. Consciente, prudente, tierno, humilde y honesto. Con los pies en el suelo. Ejemplar e inspirador. Creo que hablo por muchas personas cuando digo que sueño con un país en el que los jóvenes quieran ser de mayores como Javier Bardem.

 

Comparte esta noticia

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes

1 Comentario

1 Comentario

  1. Century

    12 de febrero de 2022 14:42 at 14:42

    Amo a la familia Bardem. Siempre han mantenido su compromiso con la clase trabajadora, con la gente humilde, con los servicios públicos, contra el capitalismo salvaje…y siempre han estado contra el fascismo.

¿QUIERES AÑADIR UN COMENTARIO?

HAZTE SOCIO/A AHORA o para poder comentar todas nuestras noticias

TE NECESITAMOS PARA SEGUIR CONTANDO LO QUE OTROS NO CUENTAN

Si piensas que hace falta un diario como este, ayúdanos a seguir.

HAZTE SOCIO por 5 euros al mes