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Política

La última víctima mortal del BVE sigue sin justicia 40 años después de su asesinato

El cadáver del taxista Pablo Garaialde fue descubierto el 2 de enero de 1982 en Gipuzkoa con la cara destrozada tras haber recibido dos tiros de escopeta a corta distancia.

La última víctima mortal del BVE sigue sin justicia 40 años después de su asesinato
Pablo Garaialde

El 2 de enero de 1982 –este domingo se cumplen 40 años– a las afueras del pueblo guipuzcoano de Berastegi, un guarda forestal descubría el cadáver del taxista Pablo Garaialde, vecino del cercano pueblo guipuzcoano de Alegia de 60 años de edad y padre de siete hijos; cuatro de ellos, mujeres, y los otros tres, hombres. Garaialde había sido secuestrado la medianoche anterior, cuando acudía en su taxi –un Seat 131 de color blanco– a prestar un servicio que acababan de solicitarle por teléfono. Cuando su cadáver fue hallado, estaba en el interior del taxi, sin cartera, atadas las manos y destrozada la cara, en la que había recibido dos tiros de escopeta a corta distancia.

El 3 de enero, Pablo Garaialde era enterrado en Alegia tras un funeral oficiado por su hermano José Manuel –franciscano– y en el que cientos de personas abarrotaron la iglesia de San Juan Bautista y sus accesos. El mismo día, el MULA (Mando Único para la Lucha Antiterrorista) –que había sido puesto en marcha en marzo de 1981, pocas semanas después del 23F, por el Gobierno de la UCD ya con Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente y Juan José Rosón como ministro del Interior– emitía un comunicado en el que aseguraba que las investigaciones por la muerte del taxista de Alegia no se centraban en ETA aunque no se descartaba absolutamente la autoría de la organización armada.

El 4 de enero, un comunicante anónimo telefoneaba a la sucursal del diario ‘Deia’ en Donostia y, en nombre de la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) –una de las cuatro siglas satélites del BVE (Batallón Vasco Español), junto a ATE (Anti Terrorismo ETA), ANE (Acción Nacional Española) y GAE (Grupos Armados Españoles)–, reivindicaba el atentado mortal contra Garaialde y aseguraba que el vecino de Alegia había sido asesinado “por error”, pues el objetivo de la Triple A era matar a otro taxista del mismo pueblo. Amigos y conocidos de Garaialde explicaron a la prensa que el taxista de Alegia era nacionalista vasco y votaba al PNV, aunque no estaba ni afiliado al partido ni especialmente interesado por la política.

La causa por el atentado mortal contra Garaialde –la última de las acciones reivindicadas por el BVE o sus siglas satélites– fue sobreseída un mes después de los hechos y nunca se han abierto nuevas investigaciones. Nadie ha pagado por aquellos hechos. Garaialde sigue sin justicia.

Sin datos oficiales sobre el estado de las causas

El ‘Informe sobre la situación procesal de los atentados perpetrados por organizaciones terroristas con resultado de muerte entre 1960 y 2014’ (2014), editado por el Gobierno Vasco, lamenta la “considerable ausencia de datos oficiales sobre el estado de las causas instruidas por atentados mortales cometidos por otras organizaciones distintas a ETA”. De hecho, no existían más referencias que las contenidas en el ‘Informe sobre víctimas del terrorismo practicado por grupos incontrolados, de extrema derecha y el GAL desde 1975’ y en el ‘Informe sobre víctimas de vulneraciones de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política’, ambos de 2008 y editados también por el Gobierno Vasco. Y las cosas no han cambiado demasiado desde entonces.

El ‘Informe sobre la situación procesal de los atentados perpetrados por organizaciones terroristas con resultado de muerte entre 1960 y 2014’ destaca que el BVE fue una “organización parapolicial española” puesta en marcha tras el atentado mortal de ETA contra el entonces presidente del Gobierno español, Luis Carrero Blanco, y formada “mayoritariamente por mercenarios a sueldo, agentes de Policía o de los servicios secretos y ultraderechistas” que –bajo las siglas del propio BVE o bajo las siglas satélites de Triple A, ATE, ANE y GAE– actuaron entre junio de 1975 –cinco meses antes de la muerte del general golpista Francisco Franco– y el 2 de enero de 1982 en Euskal Herria; en Iparralde, la parte vasca en territorio francés, y en Hegoalde, la parte vasca en territorio español.

“Algunos de los mercenarios que integraron estos grupos se integraron años después en los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación)”, añade el informe, que documenta “un total de 40 víctimas mortales” en atentados del BVE y sus cuatro siglas satélites, limitándose sólo a las víctimas mortales provocadas “por organizaciones terroristas, que en este apartado pueden estar integradas, en algunos casos, por miembros de las fuerzas de seguridad o haber sido inspiradas desde los aparatos del Estado”, es decir sin contar las víctimas mortales provocadas “por abusos policiales”. Relacionadas con esas 40 víctimas mortales –la primera de ellas, Iñaki Etxabe, asesinado el 5 de octubre de 1975 en el alto de Kanpazar, en el municipio vizcaíno de Elorrio–, el informe del Gobierno Vasco sólo pudo constatar seis sentencias, entre las que no hay ninguna relativa a Garaialde, de cuyo asesinato se cumplen este domingo 40 años. Cuatro décadas sin ninguna justicia.

El terrorismo de Estado del BBV y sus siglas satélites coincidió en el tiempo con dos jefes del Estado –Francisco Franco y Juan Carlos I–, tres presidentes del Gobierno –Carlos Arias Navarro, Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo– y cinco ministros del Interior –José García Hernández, Manuel Fraga, Rodolfo Martín Villa, Antonio Ibáñez Freire y Juan José Rosón–. Y el terrorismo de Estado de los GAL –que actuaría entre octubre de 1983 y julio de 1987– lo haría con un solo jefe del Estado –Juan Carlos I–, un solo presidente del Gobierno –Felipe González– y un solo ministro del Interior –José Barrionuevo–.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Horacio Roldán García

    2 de enero de 2022 11:26 at 11:26

    Felipe GAL VIVA

  2. mariano tomas Fuentes Alvaro

    2 de enero de 2022 11:59 at 11:59

    Pues Mr. X, alma mater de los Gal sigue a lo suyo y asi hoy he leido sobre una reunión de cubanos anticastristas en que Mr. X estaba en lugar de honor.Por otro lado no es nada raro tropezar con autodenominados socialistas que defienden a los pistoleros mercenarios que secuestraron a Segundo Marey y asesinaron a Garcia Goena, entre otros desmanes.

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