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Opinión

Porno sí, libros no

Lo de satirizar, incluso quemar libros, viene de la mano del auge de la extrema derecha, es un hecho conocido. Esta vez, la excusa es la protección de la moral de los menores. Siempre hay una excusa para censurar un libro, ese peligroso artefacto de adoctrinamiento para las clases populares, pero de obligada lectura para las clases altas. Así se nos presenta Macarena Olona haciendo campaña en Andalucía, blandiendo un libro como si de un fusil de asalto se tratara. La puesta en escena ya debería ponernos los pelos de punta, pero con la ultraderecha lo mejor siempre está por llegar. En debate televisado, la candidata a presidir la Junta de Andalucía, una tierra que por cierto ni siquiera es la suya, utiliza un argumento simple y recurrente, como todos los argumentos que utiliza la ultraderecha. El libro que sostiene, según cuenta con indignación, es un libro de texto de la Junta de Andalucía donde se enseña a los menores a masturbarse, “¿Quiere leerlo? Porque a mí me da pudor” le invita la candidata de VOX al candidato del PP, Juan Manuel Moreno. Un espectáculo bochornoso en su escenografía y lamentable en su esencia. La performance facha, tiene como es habitual, mucho de mentira y poco de moral. El libro que tanto indigna y llena de pudor a Macarena Olona, no es un libro de texto de la Junta de Andalucía, es un cuadernillo de educación afectivo-sexual del Ayuntamiento de Sevilla. Y ahí radica la verdadera indignación de Macarena y sus amigos, educar a niñas y niños en una sexualidad sana, placentera y en condiciones de igualdad. Que, dicho sea de paso, si estas personas hubieran sido educadas en el bello arte del onanismo, cuántas matanzas se hubiera ahorrado el mundo.

Todo este asunto de mentir para alimentar fobias en el vulgo, se quedaría en una anécdota más si no fuera porque la realidad en lo concerniente a la educación de los menores en cuestiones de sexo no fuese terrorífica.

Para una fascista, la masturbación en la infancia es tema susceptible de provocar pudor. Un pudor que no se activa cuando sabemos que estos mismos menores de edad, a través de sus teléfonos móviles u ordenadores, están consumiendo porno a diario sin ningún control. Alimentados con escenas violentas de sexo como bukkakes, gang bang, dobles y hasta triples penetraciones, dobles penetraciones anales, sexo violento donde la mujer pasiva siempre es la depositaria de la violencia sexual de uno o muchos hombres, videos donde ella es insultada, golpeada, escupida, orinada, mientras grita o llora, videos donde a las mujeres se les maquillan mucho las pestañas para que, al hacer gargantas profundas, se atraganten y se vea bien cómo lloran.

Hay que controlar la publicación de libros que eduquen en la salud afectivo-sexual mientras se da carta blanca a la industria del porno para que compre palabras en buscadores como tetas, vagina o culo, lo que hace que al buscar estas palabras automáticamente aparezcan portales de la industria del porno, portales donde las palabras más buscadas son “violación”, “violación grupal”, “ucranianas”, “maduras españolas”, “milf”, “niñas”. Esto no causa pudor entre el fascio.

Ya se están sentando las bases ideológicas y de adoctrinamiento para que los niños de hoy sean los agresores sexuales de mañana. Para que esos agresores sexuales, sean la herramienta del sistema capitalista y patriarcal para controlar al 51% de la población, las mujeres. La violencia sexual es la nueva herramienta del patriarcado para sofocar la disidencia feminista. Porno sí, libros no.

 

 

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