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Opinión

Se cae la intención golpista en Perú

El pasado martes, el Congreso de la República ha votado la moción de vacancia que iba a permitir el inicio del proceso de destitución del presidente Pedro Castillo. 76 congresistas han rechazado con su voto esta propuesta, 4 se han abstenido, y 46 la han respaldado, votos que son en su totalidad de los integrantes de los tres partidos que impulsaron y promovieron esta desesperada idea como son Fuerza Popular y sus aliados Renovación Popular, Avanza País y el voto singular de dos congresistas de Alianza para el Progreso como son el General Roberto Chiabra y la ex Fiscal Gladys Echayz.

Si hasta hace algunos días se sumaba y restaba para evitar que se pudiera llegar a los 52 votos que necesitaba la oposición golpista, y parecía que ya los tenían, ¿qué paso en tan sólo dos días para desactivar una situación política sumamente compleja y explosiva?

Lo primero que tenemos que reconocer es que el presidente Pedro Castillo realizó una hábil jugada de ajedrez el pasado domingo haciendo un llamado a los líderes de los diferentes partidos políticos con representación parlamentaria, para discutir y trabajar una agenda común que priorice los principales problemas del país.

Este llamado, que se realizó en el marco de un encuentro con organizaciones campesinas de todo el país, estuvo marcado por la exhortación a trabajar deponiendo intereses particulares, pensando en el país y dejando atrás los enfrentamientos entre el gobierno y los partidos de oposición en el Congreso de la República.

Esta movida política acabó descolocando a los sectores más duros de la oposición que no aceptaron el llamado al diálogo y optaron por ir hasta las últimas instancias en su desenfrenado delirio golpista. Otros partidos de derecha, también alineados en la oposición, pero con cierto talante democrático, aceptaron la invitación al diálogo y asistieron a la reunión convocada para el lunes 06 en la Casa de Gobierno, un día antes de las votaciones en las que se podría definir la continuidad del gobierno de Pedro Castillo.

Otro asunto que ha jugado en beneficio del gobierno es la feroz campaña mediática a la que ha estado sometido el gobierno en los últimos días. Muy a su pesar, los diversos medios de comunicación, que han tomado partido abierto por los sectores golpistas, no tuvieron mejor idea que anunciar y publicitar unos audios “bomba” que demostrarían la vinculación del presidente Castillo en supuestos actos de corrupción, entramados ilícitos y pago de favores políticos.

Lo que fue anunciado y promocionado por el programa dominical Cuarto Poder, de América Televisión, como los audios que harían caer al débil gobierno de Perú Libre, acabó resultando una “estafa periodística” según la frase de uno de los voceros mediáticos del golpe como Juan Carlos Tafur.

Todo un país en vilo esperando esos “reveladores” audios que sólo mostraban la conversación, sin editar, de un periodista y un cercano colaborador del presidente Castillo para evitar la difusión de unos reportajes periodísticos, que por lo demás, ya habían sido difundidos una semana antes, con reglaje y seguimiento al presidente de la república, digna de una película de Holliwood.

Ya para el lunes por la noche todo estaba consumado, los medios de comunicación con toda su campaña de desinformación habían logrado que los partidos de derecha moderada acaben inclinando la balanza. El “fraude” informativo al que habían sometido al país debía tener su correlato político. Pero también la reunión con los líderes políticos hizo lo suyo, porque el gobierno, luego de mucho tiempo paso a la ofensiva política, logrando controlar al golpismo y mantener la unidad de todos los sectores progresistas, populares y de izquierda.

Esto sin embargo no es el fin, por el contrario, los sectores no democráticos y golpistas van a seguir en su intento de vacar al presidente Castillo y van a aprovechar cualquier error político para tratar de desalojar del gobierno a la izquierda y las fuerzas democráticas.

Que el presidente deba corregir algunas decisiones de gobierno o cambiar a algunos de sus colaboradores por legítimos cuestionamientos es una cosa, pero aprovechar esa situación para generar inestabilidad y seguir con el juego de la vacancia, ya no sólo es antidemocrático, sino un acto ilegal e ilegítimo que lo sufre el pueblo peruano.

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