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Opinión

Todo normal... O casi

El origen del término está en el término latino “normalis”. El concepto de normal se refiere a aquello que se encuentra en un estado al que se lo considera como natural. El término también se refiere a lo que actúa como regla, canon o modelo social, y a lo que se ajusta, debido a su naturaleza, a preceptos establecidos con antelación. Porque lo normal no es lo correcto. Lo bueno. Sólo es lo más frecuente. La costumbre. Cuando una sociedad se habitúa a que la pederastia en la Iglesia Católica sea lo normal. O a que te encierren en una habitación y te dejen morir.

Luego de la huida del Emérito, siguen imponiendo esa calificación inexistente en la normativa de títulos, la normalidad en España ha cambiado. Tanto en ética institucional como en el conflicto de intereses con el que nos despertamos un día sí y otro también.
La corrupción es un estado “normal”. Lo aceptan para el anterior jefe de este Estado, y, con ello, la convalidan. La sospecha en que la administración de Justicia incurre en aparentes decisiones cuestionables, no es ajena a este ajuste. Esta nueva normalidad abarca desde las más altas instancias hasta el más simple de los votantes.

Recordemos en cuanto al tan publicitado informe PISA, Pablo Iglesias Sociedad Anónima, sobre la financiación proveniente de Irán y Venezuela hacia Podemos, como la Fiscalía había pedido al juez Eloy Velasco que archivase la denuncia presentada contra la dirección de esa formación. Esta querella, que fue presentada por Unión Cívica Española-Partido por la Paz, Reconciliación y Progreso de España, basaba en dicho informe su denuncia. El documento PISA, una investigación policial desde las cloacas, con la difusión en los medios afines como OK Diario y el Grupo Planeta, sin sello de ninguna unidad. Entonces, el Ministerio del Interior lo atribuyó, de manera temeraria, a la «inteligencia» policial que se ubica en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía. Era normal mentir. Tanto como publicarlo sin valorar las fuentes.
El documento sostenía que Podemos recibió dinero de Irán y Venezuela desde paraísos fiscales. Entonces, el fiscal Miguel Ángel Carballo destacó que este informe «carece de cualquier membrete oficial que acredite tal carácter oficial». Para continuar, que se trata de «un conjunto desordenado» de recortes de prensa y que no contiene ningún indicio que pueda ser utilizado como prueba. Además, y como colofón, el fiscal también negaba que Podemos incurriese en delito fiscal y, para rematar, sostuvo que esta supuesta financiación ilegal, cuando se produjeron los hechos, esta tipificación de delito no existía. Ya no había campaña. Puede archivarse. Toda esa farsa, esa difamación quedó diluida por el aparato mediático e institucional. Aún hoy lo sigue estando. Todo normal.
La Agencia Tributaria ha estado siempre al servicio de Juan Carlos, como antes lo estuvo al de su hija, la enamorada de Iñaki. También fue normal incluir a los defraudadores fiscales en una lista de amnistiados por el blanqueo de Montoro en los inicios de la primera legislatura del “barbas”. ¿Esas personas y sus empresas siguen contratando con el Estado? Nada ajusta sus cuentas con la ley y las víctimas de los corruptos son presas fáciles del aparato institucional que debería protegerlos. Porque a los que dicen que han creado normas progresistas en materia de memoria histórica, protección a la niñez, derogación de la ley mordaza y otras similares, a esos, deberíamos recordarles que una ley justa no garantiza una sociedad justa cuando en ella habita en cáncer de la colusión, el cohecho y la defensa de privilegios incompatibles con la democracia. Todo normal.

La banca se siente impune. Las empresas del Ibex otro tanto. Los posibles corruptos y sus corruptores se sienten seguros. Para que mencionar a Zaplana, un prodigio de la ciencia. A las interpretaciones para evitar que el juez Alba ingrese en prisión, otro tanto. No debemos mencionar como se pretende eximir de las responsabilidades penales por un posible homicidio en relación a la desatención de los casi 8.000 residentes muertos en los centros de la dependencia de la Comunidad de Madrid. Todo normal.

Inclusive la ilegal e ilegítima cúpula del Poder Judicial se ha declarado en rebeldía con la esperanza de llegar hasta las próximas elecciones. Entonces, confían, serán rescatados por las tropas del candidato Feijóo y Abascal. Todo normal.

Ahora iniciarán otro espectáculo con el proceso del Accidente del Tren Alvia de Santiago. ¿Con esta justicia que esperanza podemos tener de lograr que la verdad se exponga a la Opinión Pública?

Cuando lo normal es lo que ocurre con frecuencia estadística, entonces podemos aguardar el peor de los futuros posibles.

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