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Editorial

Votos contra balas

Votos contra balas

El blanqueamiento de la ultraderecha, por parte del poder mediático, y la tibieza con el fascismo, por parte del poder mediático pero también por parte de determinados jueces, constituyen un cóctel explosivo que está provocando una escalada de terror que amenaza la democracia y las libertades.

La ultraderecha y el fascismo no pueden ser considerados una ideología más, porque no lo son. La ultraderecha y el fascismo son la respuesta violenta contra los más débiles y contra quienes se comprometen con ellos, y como tal deberían ser abordados. Vox tampoco puede ser considerado un partido más, porque tampoco lo es. Su reivindicación de los gobiernos del terror franquista o su pretensión deportar a un ciudadano español por el color de su piel y por su compromiso con los más débiles, como ha anunciado que haría con Serigne Mbaye –miembro de la lista de Unidas Podemos a las autonómicas del 4M en Madrid–, deberían encender todas las luces de alarma en un Estado democrático.

Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos y cabeza de lista de la formación morada a las autonómicas del 4M en Madrid, ha vuelto a ser objeto de amenazas de muerte esta semana, en este caso junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la directora general de la Guardia Civil, María Gámez. Los tres acaban de recibir sobres con cartas amenazantes y balas en su interior, aunque eso tampoco ha bastado para que los principales medios de comunicación abran sus portadas con la noticia.

Iglesias se ha visto obligado a abandonar este viernes el debate electoral de la SER prácticamente antes de que empezara, tras escuchar cómo la cabeza de lista del partido ultraderechista Vox, Rocío Monasterio, lo acusaba de inventarse esas gravísimas amenazas de muerte y se negaba a condenarlas sin ambages. La emisora de radio del Grupo PRISA pretendió seguir desarrollando el debate con normalidad y así fue durante media hora, pero los cabezas de lista del PSOE, Ángel Gabilondo, y de Más Madrid, Mónica García, acabaron negándose también a seguir compartiendo espacio con el partido ultraderechista, con las redes sociales convertidas en un clamor contra Vox y la SER, que acabó viéndose obligada a dar por finalizado el debate.

Mientras tanto, el PP de la Comunidad de Madrid tuiteaba “Iglesias, cierra al salir. 4 de mayo”, tuit que borraba poco tiempo después, cuando las redes ya eran también un clamor contra el partido de Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso por su apoyo a Vox.

Antes de que Iglesias, Marlaska y Gámez recibieran sobres con balas en su interior, hemos visto a un exmilitar amenazando con fusilar a “26 millones de hijos de puta”, en referencia a las gentes de izquierdas. O a otro exmilitar haciendo prácticas de tiro con fuego real contra imágenes de miembros del Gobierno, entre ellos el presidente del Ejecutivo y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el propio Iglesias, entonces vicepresidente del Gobierno. En ambos casos sin consecuencias para sus protagonistas.

Este mismo mes, la ultraderecha atentaba con material explosivo contra la sede de Podemos en Cartagena (Murcia) y lo hacía la misma semana en que el presidente del Gobierno de Murcia, del PP, nombraba consejera de Educación a una diputada de Vox. Como viene siendo costumbre, los autores del atentado siguen sin ser detenidos.

En España se está instalando un clima de impunidad alrededor de los ultraderechistas y fascistas inmersos en una escalada de terror que pretende que quienes basan su actividad política en el compromiso con los más débiles se vean obligados a dejar de hacer política. Pero hay que decirles basta, a ellos y a quienes están instalando ese clima de impunidad.

Las de este 4 de mayo no son unas elecciones más, y ellos lo saben. Ese día se elegirá quién ocupará la Presidencia de la Comunidad de Madrid durante los próximos dos años, pero se elegirá también, y sobre todo, entre democracia y fascismo, y la respuesta debe ser lo más contundente posible, porque están en juego las libertades. Convertir también ese día en una jornada de movilización antifascista y enfrentar nuestros votos a sus balas es una exigencia democrática, porque es imposible ser demócrata sin ser antifascista.

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8 Comentarios

8 Comments

  1. ESTRELL@

    23 de abril de 2021 15:43 at 15:43

    no, al fascismo¡¡¡

  2. nachosf

    23 de abril de 2021 16:17 at 16:17

    Totalmente de acuerdo, «Bético», yo comencé a hacerlo hace tiempo.
    Salud!.

  3. joaquín archidona acedo

    23 de abril de 2021 18:08 at 18:08

    Esta individua en formato de mujer,,, por supuesto es una fascista redomada, sin indicios de empatía hacia las personas, que no sean de acuerdo a su pensamiento y talante cultural de violencia de odio, a toda acción que no esté dentro de su fascismo puro.- Si la justícia no actua y les para, ellos no lo harán, a esta clase de gente la ley nunca les importó, ni les importará.-

  4. mekong --

    23 de abril de 2021 20:39 at 20:39

    Las y los votantes de Madrid no pueden ni deben entregar el poder al neo-nazi-franquismo.
    No se puede ni se debe traicionar a los y las que dieron sus vidas para que no pasara el fascismo a esa gran ciudad.

    Más que nunca hay que resistir.
    Ahora con votos antifascistas en las urnas.

    La Democracia está en juego y está en manos de la mayoría.

    ¡Todos y todas a votar!

  5. Ángel S.B.

    23 de abril de 2021 21:55 at 21:55

    Pero además de que no se puede ser demócrata sin ser antifascista….es que todo el poder del Estado oscuro y profundo español,y sobre todo los llamados medios de información (o Desinformación organizada???) y sus «periodistas» ( o mercenarios??) son manipuladores,tendenciosos, mentirosos y cómplices con los fascistas…Ese discurso «periodístico» de que los extremos se retroalimentan es falaz y cómplice fascista,pues las propuestas de UP. cualquier periodista honesto (lo cual no veo)lo valoraría de una socialdemocracia moderada pero nunca de extremismo político comparándolo con las propuestas fascistas por lo que están haciendo los mercenarios «periodistas» es pura complicidad del fascismo…se puede ser demócrata y proponer sus políticas pero no se puede ser de otra sin ser antifascista….y no veo ningún partido,medio de Desinformación,etc que ejerzan la de la democracia…..Al fascismo se le combate,se le desenmascara,y no cabe ninguna equidistancia….
    Que pena y anexa de país!!siempre helandonos el corazón!
    Salud!!!!y lll Republica Federal o Confederal Laica!!!

  6. mekong --

    23 de abril de 2021 23:22 at 23:22

    A Ángel S.B.:
    Gran y acertado comentario que, por cierto, le viene al pelo a Edmundo Bal. Tendría que leerlo.

    Salud y República

  7. joaquín archidona acedo

    24 de abril de 2021 07:38 at 07:38

    Angel SB.- Suscrito totalmente.-

  8. cristobal miguel urbaneja aguilar

    24 de abril de 2021 11:06 at 11:06

    Contra los fascistas…….la fuerza del hacha y la inteligencia de la serpiente.

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